Endeudarse para invertir puede multiplicar las pérdidas. Si tienes un negocio, antes de buscar rentabilidad debes proteger tu liquidez y patrimonio.
En Corea del Sur está ocurriendo algo que puede parecer muy alejado de la realidad de un pequeño negocio español, pero que deja una enseñanza importante para cualquier propietario que también esté construyendo su patrimonio.
Según Reuters, los préstamos de margen utilizados para invertir en el KOSPI aumentaron aproximadamente un 75% desde comienzos de 2026, hasta alcanzar los 30 billones de wones a finales de junio. El saldo llegó concretamente a un récord de 29,8 billones de wones el 24 de junio, según datos de la Korea Financial Investment Association citados por Reuters. El movimiento se produjo en un contexto de fuerte entusiasmo bursátil, especialmente alrededor de las compañías relacionadas con la inteligencia artificial.
La cuestión interesante no es intentar averiguar si la inteligencia artificial va a seguir impulsando las bolsas. El verdadero problema aparece cuando utilizamos deuda para invertir en un activo que puede caer precisamente cuando necesitamos dinero. Para un propietario de negocio este riesgo merece todavía más atención porque normalmente ya tiene una parte importante de su patrimonio, de sus ingresos y de su futuro financiero concentrados en un mismo sitio: su propio negocio.
Cuando la Bolsa cae un 30%, tú puedes perder bastante más
Imaginemos que tienes 50.000 euros y decides invertirlos. Si el mercado cae un 30%, tu cartera pasaría a valer aproximadamente 35.000 euros. La pérdida es importante, pero si tienes un horizonte suficientemente largo, liquidez fuera de la cartera y ninguna necesidad de vender, puedes mantener la inversión y esperar.
Ahora cambia una cosa. Además de tus 50.000 euros, utilizas 20.000 euros financiados y acabas invirtiendo 70.000 euros. Si el mercado cae ese mismo 30%, tu cartera pasaría a valer aproximadamente 49.000 euros. Habrías perdido 21.000 euros sobre los 50.000 que realmente eran tuyos, es decir, alrededor de un 42%, antes incluso de añadir intereses y otros costes de financiación.
El mercado habría caído un 30%, pero tu capital propio habría perdido aproximadamente un 42%. Esto es lo que hace el apalancamiento: aumenta nuestra capacidad de inversión y amplifica las ganancias cuando acertamos, pero también amplifica las pérdidas cuando el mercado se mueve en nuestra contra.
Si tienes un negocio, ya estás más concentrado de lo que probablemente piensas
Aquí es donde el caso coreano empieza a ser especialmente interesante para un propietario de negocio.
Imaginemos una persona con un negocio valorado en 300.000 euros, 80.000 euros invertidos en fondos y acciones y otros 50.000 euros de liquidez. Si analizamos exclusivamente esos 80.000 euros, podríamos encontrarnos con una cartera aparentemente muy diversificada entre diferentes mercados, sectores y activos.
Sin embargo, esa no es su verdadera fotografía patrimonial. Cuando incorporamos el negocio descubrimos que una parte muy importante de su patrimonio depende de un único activo. Además, ese mismo activo probablemente genera los ingresos con los que mantiene a su familia, ahorra y realiza nuevas inversiones.
Por eso, un propietario no debería analizar sus inversiones financieras de manera independiente. Negocio, patrimonio, deuda y liquidez forman parte de una misma situación financiera, aunque el dinero aparezca distribuido entre diferentes cuentas. Añadir deuda para invertir en Bolsa puede aumentar todavía más el riesgo de una estructura patrimonial que ya estaba bastante concentrada.
El verdadero peligro aparece cuando dos problemas llegan juntos
Cuando la Bolsa está subiendo y el negocio funciona bien, utilizar financiación para invertir puede parecer una decisión razonable. La rentabilidad obtenida puede ser superior al coste de la deuda y durante un tiempo la estrategia incluso puede parecer evidente.
El problema es que las decisiones financieras no deberían evaluarse únicamente pensando en lo que ocurre cuando todo funciona correctamente.
Supongamos que un propietario tiene una cartera de 100.000 euros y parte de ella está financiada. El mercado cae un 30% y, simultáneamente, su negocio atraviesa varios meses complicados en los que los ingresos disminuyen un 20%. La cartera ahora vale menos, pero las cuotas de la deuda siguen llegando. Al mismo tiempo, el negocio genera menos dinero y puede necesitar liquidez adicional para pagar proveedores, nóminas, impuestos o simplemente mantener su actividad.
Si el propietario no había planificado esta posibilidad, puede acabar vendiendo inversiones precisamente después de una caída para obtener el dinero que necesita. Una pérdida que podía haber sido temporal se convierte entonces en definitiva.
Por eso, antes de preguntarnos cuánto podemos ganar utilizando deuda para invertir, deberíamos plantearnos una cuestión bastante menos atractiva, pero mucho más importante: ¿qué pasaría si mis inversiones caen precisamente cuando mi negocio empieza a necesitar dinero?
Cuidado también con invertir el dinero que ves en la cuenta del negocio
Ni siquiera hace falta pedir un préstamo para encontrarse con un problema parecido.
Imagina que tu negocio acumula 80.000 euros en su cuenta bancaria. Sabes que no vas a utilizar inmediatamente todo ese dinero y puedes pensar que mantenerlo parado supone perder rentabilidad, así que decides invertir temporalmente 20.000 o 30.000 euros.
El error está en asumir que el saldo de la cuenta bancaria equivale al dinero que realmente te sobra. Parte de esos 80.000 euros puede estar comprometida para impuestos, nóminas, proveedores, préstamos o inversiones previstas. Otra parte debería funcionar como colchón para afrontar una caída de ventas o cualquier imprevisto.
Antes de invertir ese dinero habría que realizar una previsión de tesorería y determinar cuánto necesitará realmente el negocio durante los próximos meses. Solo después podremos saber si existe un verdadero excedente de caja y decidir qué hacer con él.
Haz esta prueba antes de asumir más riesgo
La noticia de Corea puede servir para hacer algo bastante más útil que discutir si existe o no una burbuja alrededor de la inteligencia artificial.
Coge tus números y reúne cuatro datos:
- Cuánto tienes actualmente invertido.
- Cuánta deuda personal y empresarial mantienes.
- Qué liquidez tienes realmente disponible.
- Cuánto dinero necesitarán aproximadamente tu familia y tu negocio durante los próximos doce meses.
Después somete tu situación a un escenario adverso: tus inversiones caen un 30% y los ingresos de tu negocio disminuyen un 20% durante varios meses.
No estamos intentando predecir que vaya a ocurrir. Estamos haciendo una prueba de resistencia. Comprueba si en esas circunstancias podrías seguir pagando tus gastos familiares y tus deudas, mantener suficiente tesorería para que el negocio continúe funcionando y conservar tus inversiones sin necesidad de venderlas.
Si puedes hacerlo, tienes una estructura financiera considerablemente más resistente. Si necesitarías retirar dinero del negocio, pedir financiación adicional o vender inversiones después de una caída, has descubierto un riesgo que convendría solucionar antes de buscar más rentabilidad.
Tu cartera de inversión empieza mucho antes de elegir un fondo
Lo que está ocurriendo en Corea del Sur no demuestra que invertir en inteligencia artificial sea una mala decisión ni que cualquier persona que utilice financiación para invertir vaya a perder dinero. Lo que demuestra es lo fácil que resulta aumentar el riesgo cuando una tendencia está funcionando y parece que quedarse fuera puede ser más peligroso que entrar.
Para un propietario de negocio existe, además, una dificultad adicional: no debería planificar por separado su cartera de inversión, sus finanzas personales y las finanzas de su negocio. Una decisión tomada en cualquiera de esas tres áreas puede acabar afectando a las otras dos.
Por eso, cuando trabajo con un propietario, antes de hablar de fondos, acciones o rentabilidades quiero conocer su patrimonio, sus deudas, cuánto necesita su familia, qué objetivos quiere financiar y qué necesidades de tesorería tendrá su negocio. A partir de ahí podemos determinar cuánto puede invertir, qué riesgo puede asumir y, algo igual de importante, cuánto dinero no debería invertir.
Si ahora mismo no sabes cuánto podrías invertir sin poner en riesgo ni tu patrimonio personal ni la liquidez de tu negocio, ese es precisamente el cálculo que deberíamos hacer antes de tomar nuevas decisiones de inversión.
Si quieres que revisemos juntos tu situación y hagamos esta prueba con tus números reales, contacta conmigo y analizaremos tu patrimonio, tus inversiones y tu negocio como una única fotografía financiera.
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