“Antes de financiar tu crecimiento, calcula qué pasará con tu caja, tu deuda y tu rentabilidad si las cosas salen peor de lo previsto.”
Cuando un propietario piensa en comprar otro negocio, abrir una segunda ubicación o adquirir a un competidor, normalmente empieza calculando cuánto dinero necesita para realizar la operación. Sin embargo, hay una pregunta bastante más importante: ¿cómo voy a financiar ese crecimiento sin poner en peligro el negocio que ya tengo?
La compra de Webster por parte de Banco Santander sirve para entenderlo. La operación valora el banco estadounidense en 12.200 millones de dólares, pero Santander no va a pagar toda la adquisición utilizando efectivo. La contraprestación acordada combina aproximadamente un 65% en efectivo y un 35% en acciones, para lo que ha emitido alrededor de 335 millones de nuevas acciones.
Las dimensiones no tienen nada que ver con las de un pequeño negocio, pero la decisión financiera que existe detrás sí puede trasladarse: cuando quieres crecer necesitas decidir de dónde va a salir el dinero y qué coste estás dispuesto a asumir a cambio.
Comprar otro negocio no consiste solamente en conseguir el dinero
Imagina que tienes un negocio rentable, genera 100.000 euros de beneficio anual y has conseguido acumular 120.000 euros de liquidez. Aparece la oportunidad de comprar un competidor por 200.000 euros. Tiene clientes, genera beneficios y consideras que incorporarlo puede ayudarte a crecer.
Una primera opción sería utilizar los 120.000 euros disponibles y financiar únicamente los 80.000 restantes. Mantendrías el 100% de la propiedad y asumirías relativamente poca deuda, pero aparecería otro problema: habrías utilizado prácticamente toda la liquidez que tenías.
La operación puede ser rentable sobre el papel y, al mismo tiempo, generar un problema de tesorería. Después de comprar seguirás teniendo que pagar nóminas, proveedores, impuestos, alquileres y otros gastos habituales. Además, probablemente aparecerán costes derivados de integrar el nuevo negocio que inicialmente no habías previsto.
Por eso, antes de preguntarte si tienes dinero suficiente para realizar una adquisición, deberías calcular cuánto dinero necesita conservar tu negocio después de realizarla.
Caja, deuda o un nuevo socio
Una segunda posibilidad sería proteger una parte de esa liquidez utilizando más financiación. Por ejemplo, podrías aportar 50.000 euros y financiar los 150.000 restantes. De esta manera conservarías 70.000 euros en caja, aunque a cambio tendrías que asumir mayores cuotas e intereses.
El riesgo simplemente habría cambiado de sitio. En el primer escenario podrías tener un problema de liquidez; en el segundo tendrías que comprobar que el negocio combinado genera suficiente caja para pagar la deuda. Por eso no basta con conocer cuánto está dispuesto a prestarte un banco. Lo importante es calcular cuánta deuda puede soportar realmente tu negocio, especialmente si durante los primeros meses los resultados de la adquisición son peores de lo previsto.
Existe además una tercera alternativa: incorporar capital externo. Podrías aportar 50.000 euros, financiar otros 100.000 y conseguir que un inversor aporte los 50.000 restantes a cambio de entrar en la sociedad. Mantendrías buena parte de tu liquidez y reducirías el endeudamiento, pero pagarías un precio diferente: compartir una parte de la propiedad.
Aquí aparece precisamente uno de los conceptos que permite entender el caso Santander: la dilución.
Tener un porcentaje menor no significa necesariamente tener menos
Supongamos que un negocio pertenece a dos socios que poseen un 60% y un 40%. Para financiar una adquisición entra un nuevo inversor y, después de la ampliación de capital, obtiene un 20% de la sociedad. Si los anteriores propietarios se diluyen proporcionalmente, pasarían aproximadamente al 48% y al 32%.
El primer socio ha pasado del 60% al 48%, pero todavía no podemos concluir que económicamente haya salido perdiendo. Para saberlo necesitamos conocer qué ha recibido a cambio de reducir su participación.
Imagina que antes de la operación el negocio estaba valorado en 500.000 euros. El 60% representaría 300.000 euros. Si la entrada de capital permite realizar una adquisición rentable y posteriormente el conjunto llega a valer un millón de euros, su nueva participación del 48% representaría 480.000 euros. Tendría un porcentaje menor, pero de un negocio de mayor valor.
También puede suceder exactamente lo contrario. Si la adquisición no genera los beneficios esperados, aparecen costes adicionales o las sinergias previstas nunca llegan, los antiguos propietarios habrán cedido una parte del negocio sin recibir suficiente valor a cambio. Por eso, diluirse no es necesariamente bueno ni malo: depende del valor que se consiga crear con el capital recibido.
Las fuentes de financiación, la estructura de capital y la asignación de recursos forman precisamente parte de las principales decisiones financieras de cualquier negocio.
¿Qué está haciendo Santander?
Santander ha decidido combinar efectivo y acciones para adquirir Webster. Aproximadamente el 35% de la contraprestación se realizará mediante acciones de nueva emisión, lo que aumenta el número de acciones existentes y reduce el porcentaje relativo que representan las participaciones anteriores.
Pero Santander espera obtener algo a cambio. La dirección estima que la operación permitirá alcanzar aproximadamente 800 millones de dólares de sinergias anuales para 2028, un retorno sobre el capital invertido cercano al 15% y un incremento del beneficio por acción de entre el 7% y el 8%.
Es importante no confundir esas previsiones con resultados ya conseguidos. Son objetivos de la dirección y dependerán, entre otras cuestiones, de que la integración funcione, se materialicen las sinergias previstas y los costes de la operación no terminen siendo superiores a lo esperado.
Por tanto, la pregunta relevante no es simplemente si Santander está emitiendo 335 millones de nuevas acciones. La cuestión financiera es si el valor generado por Webster terminará compensando el dinero utilizado y la dilución provocada por la operación.
Esa misma pregunta debería hacerse el propietario de un pequeño negocio antes de realizar una adquisición.
Antes de comprar, compara diferentes formas de financiarte
Volvamos al negocio que quiere realizar una adquisición de 200.000 euros. En lugar de estudiar únicamente cómo conseguir ese dinero, debería comparar al menos tres escenarios:
| Más caja propia | Más deuda | Entrada de capital | |
|---|---|---|---|
| Liquidez que conservas | Baja | Mayor | Mayor |
| Endeudamiento | Bajo | Alto | Medio/bajo |
| Cuotas futuras | Bajas | Altas | Menores |
| Porcentaje que conservas | 100% | 100% | Menor |
| Control del negocio | Se mantiene | Se mantiene | Puede compartirse |
| Principal riesgo | Tesorería | Endeudamiento | Dilución/control |
La comparación, además, no debería hacerse únicamente utilizando las previsiones más optimistas. Si esperas que el negocio adquirido genere 50.000 euros adicionales al año, conviene calcular también qué ocurriría si genera 40.000, 30.000 o tarda bastante más de lo previsto en alcanzar esos resultados.
Esto cambia completamente la forma de analizar una adquisición, porque obliga a dejar de pensar únicamente en cómo conseguir el dinero para comprar y empezar a estudiar algo bastante más importante: cómo quedará financieramente tu negocio después de comprar.
Haz esta prueba antes de financiar tu próxima inversión
No necesitas estar pensando en comprar otro negocio para aplicar esta idea. También puede servir si estás valorando abrir un nuevo local, contratar personal, comprar maquinaria o realizar cualquier inversión importante.
Coge el importe que necesitas y construye tres escenarios: cuánto financiarías con tu propia caja, cuánto mediante deuda y cuánto podría proceder de un nuevo socio. Después calcula para cada alternativa cinco datos:
- Caja que te quedaría después de realizar la inversión.
- Cuota mensual de la nueva deuda que tendrías que asumir.
- Beneficio adicional que esperas obtener gracias a la inversión.
- Tiempo necesario para recuperar el dinero invertido.
- Porcentaje del negocio que conservarías si entra un nuevo socio.
Cuando tengas los resultados, vuelve a hacer las cuentas suponiendo que el beneficio adicional sea un 20% inferior al que inicialmente habías previsto.
Si incluso en ese escenario conservas suficiente liquidez para funcionar, puedes atender cómodamente la deuda y la rentabilidad continúa justificando la inversión, tendrás mucha más información para tomar una decisión. Si los números dejan de funcionar en cuanto reduces ligeramente tus previsiones, quizá necesites replantear el importe de la inversión o la forma de financiarla.
Y si no sabes responder a alguna de esas cinco preguntas, también has obtenido información valiosa: todavía te faltan números antes de comprometer el dinero.
Crecer siempre tiene un coste financiero
Santander puede emitir cientos de millones de acciones y un pequeño negocio evidentemente no dispone de las mismas herramientas. Sin embargo, el principio financiero es el mismo: para crecer necesitas recursos y esos recursos tienen un coste.
Si utilizas caja, reduces tu colchón financiero. Si utilizas deuda, comprometes parte de tus flujos futuros. Si incorporas un socio, compartes propiedad y posiblemente capacidad de decisión. También puedes combinar diferentes fuentes si eso permite construir una estructura financiera más equilibrada.
Por eso, antes de comprar un competidor, abrir una nueva ubicación o realizar una inversión importante, no deberías preguntarte únicamente si puedes permitírtelo. Haz los tres escenarios con los números de tu negocio y comprueba qué ocurre con tu caja, tu deuda y tu rentabilidad si las cosas salen algo peor de lo previsto.
Porque el objetivo no es simplemente conseguir financiar la siguiente operación. El objetivo es que, después de realizarla, tu negocio siga teniendo suficiente liquidez, una deuda asumible y una rentabilidad que justifique el riesgo que has decidido asumir.
Porque la cuestión no es solamente encontrar buenas inversiones, sino decidir cuánto puedes destinar a cada una sin poner en riesgo el resto de tus objetivos financieros.
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